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Bebiendo de la Sabiduría de Jesús

Nº 19: "Achicar distancias como Jesús"

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “Casa abierta” del grupo Guardabarranco

 

CASA ABIERTA

Guardabarranco

Quiero estar bien con mis hermanos
De Norte a Sur al fin del mundo
Saber oír y dar mis manos
Sudar jugando algo bien sano.

Todos aquí somos humanos
Que más me da el color, la raza
Dentro tenemos sentimientos
que necesitan de sustento.
Si adentro hay buenos sentimientos
No se pueden quedar adentro.

Aquí está mi casa abierta.
Hay un plato por ti en nuestra mesa
Sombra de árbol para tu cabeza.
Libro abierto tu vida mi puerta.

Casa abierta.
La amistad no cuestiona tu credo
A la tierra le gusta que amemos
Sin distingos de culto y bandera

Casa abierta.

Quisiera darte buena suerte
Y ser tu amigo hasta la muerte
Que la distancia no me entuma
Y la amistad no se consuma.

 

Según la Comunidad de Lc. 16, 19-31

«Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y comía regiamente todos los días. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico. Hubiera deseado saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas. Pues bien, murió el pobre y fue llevado por los ángeles al cielo junto a Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron. Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro con él en su regazo. Entonces gritó: «Padre Abraham, ten piedad de mí, y manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas.» Abraham le respondió: «Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos. Además, mira que hay un abismo tremendo entre ustedes y nosotros, y los que quieran cruzar desde aquí hasta ustedes no podrían hacerlo, ni tampoco lo podrían hacer del lado de ustedes al nuestro.» El otro replicó: «Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento.» Abraham le contestó: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.» El rico insistió: «No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían.» Abraham le replicó: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán.»» 

Reflexión:

  • Como sabemos, al escuchar este texto estamos contemplando simultáneamente 3 tiempos y 3 lugares: 1. El tiempo de Jesús (Galilea-Jerusalén) , 2. El tiempo de la comunidad de Lucas (más de 60 años después de la Pascua de Jesús se escribe; cerca de un puerto, en Grecia) y 3. Nuestro tiempo (2022 en América Latina). Nosotros lo escuchamos desde nuestra conciencia, desde lo que estamos viviendo, igual que ellos.
  • En tiempos de Jesús había muchos “abismos” entre los ricos y pobres. Dice Pagola: “La mirada penetrante de Jesús está desenmascarando la realidad. Las clases más poderosas y los estratos más míseros parecen pertenecer a la misma sociedad, pero están separados por una barrera casi invisible: esa puerta que el rico no atraviesa nunca para acercarse a Lázaro.”
  • Entre los que componían la comunidad de Lucas habían diferentes clases sociales, había muchos “abismos” para a travesar. Gracias a Jesús pudieron, “achicar distancias” una y otra vez. Este es un desafío grande para esta comunidad por eso esta temática está tan presente. De hecho esta parábola es única en el Evangelio de Lucas, como también la conversión de Zaqueo (Lc.19) que veremos más adelante. Aquel cobrador de impuestos que se convirtió y devolvió a los pobres lo que les había robado. La comunidad sabe que el dinero se puede volver “un ídolo”, como vimos el domingo pasado. Por eso recuerda esa afirmación tan contundente de Jesús: “No se puede servir a Dios y al dinero”. Cuando el Dios de Jesús, que es Padre y Madre está en medio nuestro, nos da coraje para que desaparezcan “los abismos” y así empiezan a florecer lazos de fraternidad y sororidad que nos humanizan.
  • Sigue Pagola comentando este Evangelio: “No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Se diría que no ha hecho nada malo. Sin embargo, su vida entera es inhumana, pues solo vive para su propio bienestar. Su corazón es de piedra. Ignora totalmente al pobre. Lo tiene delante pero no lo ve. Está ahí mismo, enfermo, hambriento y abandonado, pero no es capaz de cruzar la puerta para hacerse cargo de él.

No nos engañemos. Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Jesús está tratando de sacudir la conciencia de quienes nos hemos acostumbrado a vivir sin que nos falte nada.

Es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar” ignorando totalmente esa otra “sociedad del malestar”. Es cruel seguir alimentando esa “secreta ilusión de inocencia” que nos permite vivir con la conciencia tranquila pensando que la culpa es de todos y es de nadie.

Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. No continuar aislándonos mentalmente para desplazar la miseria y el hambre que hay en el mundo hacia una lejanía abstracta, para poder así vivir sin oír ningún clamor, gemido o llanto.

El Evangelio nos puede ayudar a vivir vigilantes, sin volvernos cada vez más insensibles a los sufrimientos de los abandonados, sin perder el sentido de la responsabilidad fraterna y sin permanecer pasivos cuando podemos actuar”.

  • Sigamos cultivando, inspirados en Jesús aquello que empezamos cantando: “Aquí está mi casa abierta”; abierta para recibir y para ir al encuentro de los otros, para seguir humanizándonos juntos.

Nº 18: "No se puede servir a Dios y al dinero"

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “La vida reclama” de Teresa Parodi

LA VIDA RECLAMA

Teresa Parodi

Madres con niños sin pan,

sin hogar, sin lugar,

la inocencia quebrada.

La vida reclama, la vida reclama.
Hombres de oscuro dolor,

piquete, tambor

todo ardiendo en fogatas.

La vida reclama, la vida reclama.
Vamos por la libertad

no dejemos pasar

su violencia insaciada.
La vida reclama, la vida reclama
.

Gente que no haya rincón

ni respuesta ni amor,

guerra eterna y callada.

La vida reclama, la vida reclama.
Cuerpos tirados al mar

de la infamia total

que no ha sido olvidada.

La vida reclama, la vida reclama.
Soy el que planta la flor

y defiende el amor

dice el hombre y avanza.

La vida reclama, la vida reclama.

En la locura imperial

la pobreza es el mal

que se ataca y se mata.

La vida reclama, la vida reclama.
Enajenado el amor,

la codicia es cañón

y la gente carnada.

La vida reclama, la vida reclama.

Soy el que quiere vivir,

el que quiere seguir

levantando su casa.

La vida reclama, la vida reclama.

Vienen por más y por más

acribillan la paz

bendiciendo sus armas.

La vida reclama, la vida reclama.
En nombre de qué deidad mataran,

mataran como fieras cebadas.

La Vida reclama, la vida reclama.

Soy el que quiere vivir,

el que quiere seguir.

Levantando su casa..

Dónde hallará el porvenir

la canción sin final

que la vida reclama.

La vida reclama, la vida reclama, la vida reclama

 

Según la Comunidad de Lc. 16, 1-13

Decía también a los discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: ¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto. El administrador pensó entonces: ¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa! Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Veinte barriles de aceite, le respondió. El administrador le dijo: Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez. Después preguntó a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Cuatrocientos quintales de trigo, le respondió. El administrador le dijo: Toma tu recibo y anota trescientos Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz. Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.  El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?  Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero».

Reflexión:

  • Jesús está convencido que la confianza hay que ponerla en Dios, que es Padre y Madre. Jesús nunca pensó que el Reino de Dios  era algo para después de la muerte, que aquí sólo hay que soportar las injusticias en este valle de lágrimas, porque después vendría una recompensa en el cielo.
  • Aquí les ofrecemos esta interpretación de José Antonio Pagola, que nos ayuda a profundizar lo que venimos reflexionando, comprendiendo en profundidad esta última frase de Jesús porque sintetiza todo el texto. Pagola titula a su reflexión: “NO SOLO CRISIS ECONÓMICA”.

No pueden servir a Dios y al Dinero”. Estas palabras de Jesús no pueden ser olvidadas en estos momentos por quienes nos sentimos sus seguidores, pues encierran la advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios.

Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.

Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Esta lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta.

Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. En estos momentos tenemos ya datos suficientes en nuestro entorno y en el horizonte del mundo para percibir el drama humano en el que vivimos inmersos.

Cada vez es más patente ver que un sistema que conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos, es una insensatez insoportable. Inútil mirar a otra parte.

Ya ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?

La crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?

La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la sanidad seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social. 

Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos”.

Nº 17: Jesús, auténtico artesano de Fraternidad y Sororidad

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “Soy barro que siente” de Carlos Saracini.

 

SOY BARRO QUE SIENTE – Carlos Saracini

Soy tierra, soy viento. Pasión y andar.

Soy pascua, soy sierras. Soy canto y qué más (bis).

Soy polvo de estrellas. Soy inmensidad.

Soy barro que siente, la vida que esta (Bis)

Soy piedra, soy cielo. Soy humanidad.

Todos somos parte de Tu Amor total.

Todos arte y parte de Tu Libertad.

Soy niño y anciano. Soy flores y mar.

Todos tensionados con ira y con paz (bis)

Soy danza, soy sueños. Soy necesidad.

Soy hijo, soy madre, con sed de hermandad. (bis)

Soy lucha y ternura. Soy diversidad.

Todos ligados al Soplo Vital.

Todos ligados a esa verdad.

Somos artesanos de la libertad.

Somos artesanos de fraternidad.

Somos artesanos de Sororidad.

 

Según la Comunidad de Lc. 15, 1-2.11-32

«Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.» Jesús dijo: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: «Dame la parte de la hacienda que me corresponde.» Y el padre repartió sus bienes entre los dos. El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después, se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo, y se puso al servicio de un habitante del lugar que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo. Finalmente recapacitó y se dijo: ¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: «Padre, he pecado contra Dios y contra ti.  Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.»  Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.» El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo, que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.» El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»» 

 

Reflexión:

  • Al comienzo la comunidad de Lucas nos advierte el contexto adverso, donde Jesús se encontraba: “Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.». En medio de esa “cancha embarrada”, violenta, Jesús con “templanza”, en diálogo con su “ira-energía” y con su “armonía-paz”, nos regala esta parábola, para decirnos una vez más, que la fuente de la vida y del amor está en Dios. Como recién cantamos: Todos somos parte de Tu Amor total”. Dios quiso que seamos:arte y parte de Su Libertad. Que estamos …Todos ligados al Soplo Vital. Todos ligados a esa verdadPara que seamosartesanos de la libertad, artesanos de fraternidad, de sororidad”. Como si Jesús les dijera a los fariseos de ayer y a nosotros hoy: Pero… ¿De qué Dios estamos hablando? Entonces Jesús inventa esta hermosa y desafiante parábola, que gracias a la comunidad de Lucas, hoy nos podemos nutrir de su sabiduría.
  • Contemplemos “las acciones” del Padre de la Parábola:

-“Y el padre repartió sus bienes entre los dos”. (A los dos hijos)

-“Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó”. (Al hijo menor).

-“Su padre salió a suplicarle”. (Al hijo mayor)

Podemos decir, entre otras cosas: Cree en sus hijos, confía en ellos. Sale a su encuentro, está pendiente. Conoce a pesar y a través de todo de qué está hecho su corazón. Conoce su “luz”, “el fuego original” que habita en cada uno.

  • Las palabras del Padre:

-Le dice al hijo menor: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.»

Le dice al hijo mayor: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»» 

Podemos decir entre otras cosas: Para Jesús, Dios es el Dios de las nuevas oportunidades. Nos alienta y cree en nuestra capacidad de volver a empezar una y otra vez. Como si Dios le dijera a cada ser humano en cada amanecer: Todo está listo el agua, el sol y el barro; pero si falta usted no habrá milagro”.

  • Algo más. Los invitamos a imaginar que “los tres personajes” están dentro de nuestro corazón:

-“El hijo menor interior” es esa parte de nosotros que no quiere más de lo mismo, que necesita ir más allá, ir hacia lo desconocido. Necesita arriesgarse. Su desborde es quedarse a “la intemperie·. 

-“El hijo mayor interior” es esa otra parte de nosotros que necesita de “lo conocido”, esas seguridades que todos necesitamos para vivir. Su desborde es quedarse encerrado, sin sentir que lo que tiene es suyo. Sentirse ajeno.

-Pero… además todos tenemos un “padre interior” que nos recuerda ese “fuego original”, ese regalo de Dios que es Amar, porque “estamos hechos a Su imagen y semejanza”. Ese “padre interior” nos recuerda que nuestra mayor “seguridad” es “arriesgarnos” a amar y ser amados, para que haya vida, pero vida en abundancia.

  • Así vivió Jesús siendo un auténtico artesano de fraternidad y sororidad. Jesús nos convoca a seguir sus pasos en estos tiempos de tantas grietas, de tanta violencia; muy parecidos a los tiempos que vivió él.

Nº 16: De Cruz y de Luz

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “Codo con codo” de Francisco Murray.

 

CODO CON CODO – Francisco Murray cp

Acaricia tu herida, más escondida

que no podés soldar. Que al parecer te mata,
te frena o te atrapa y detiene tu andar.
Atravesá tu historia plena en memoria
de tu caminar. Que al mirarle su sombra
te cubre y te nombra en abierto final.

SENTÍ QUE DE ADENTRO TE NACE

EL PROFUNDO CORAJE DE VIVIR,

PORQUE ESTA FUERZA QUE FLUYE

ES LA QUE DESTRUYE TANTO DOLOR.

SABÉ QUE NO ESTAMOS TAN SOLOS,

PUES CODO CON CODO,

EL CAMINO SE VUELVE CAMINO DE VERDAD (BIS)

Acompaña tu pueblo su risa y su duelo,
su guerra y su paz. Porque solo gestando,

pariendo y amando podremos caminar.

Acercate al abismo de tanto egoísmo
que hace desangrar. Sacale pecho a lo injusto,

ponele tu pulso, intentalo desarmar

Sentí…

Arrimate a tu gente que siembra simiente

y sabe esperar. Que llora la ausencia

de tantas presencias que no quiere olvidar.

Animate a la vida, mujer y guarida,

varón y morral. Que es árbol y cielo,

esfuerzo y anhelo de nueva hermandad.

Sentí…

 

Según la Comunidad de Lc. 14, 25-35

«Caminaba con Jesús un gran gentío. Se volvió hacia ellos y les dijo: «Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío. El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío. Cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse y hacer las cuentas, para ver si tendrá para terminarla. Porque si pone los cimientos y después no puede acabar la obra, todos los que lo vean se burlarán de él diciendo: ¡Ese hombre comenzó a edificar y no fue capaz de terminar! Y cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no se sienta antes para pensarlo bien? ¿Podrá con sus diez mil hombres hacer frente al otro que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, envía mensajeros mientras el otro está aún lejos para llegar a un arreglo. Esto vale para ustedes: el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío. La sal es una cosa buena, pero si la sal deja de ser sal, ¿con qué se la salará de nuevo? Ya no sirve para el campo ni para estiércol; se la tirará fuera. Escuchen, pues, si tienen oídos.»» 

Reflexión:

  • Jesús siempre va a convocarnos a entrar en esta dinámica de amor que la resume tan bien en esa frase: “He venido para que tengan vida, pero vida en abundancia”. Esta otra afirmación de Jesús nos puede desconcertar: “Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío”.
  • Jesús nos está presentando el “sueño mayor” que es cultivar un “corazón sin fronteras”, por eso convoca a sus discípul@s de ayer y de hoy a arriesgarse a sumar a su corazón “otros” seres humanos, que no son “los conocidos, los de siempre”. Como decíamos el domingo pasado, arriesgarnos a darle la bienvenida a “desconocidos” que están necesitad@s de “pan y de abrazos”, como nosotros. 
  • Claro que Jesús ama a sus conocidos, a los cercanos, pero su corazón está también abierto a sumar a muchos más. Él está convencido que todos lo podemos hacer, esa es la manera de ir humanizándonos, de ir poniendo en práctica el sueño de Dios. Pero para eso es necesario asumir “las consecuencias” decidirse vivir así, como él lo hizo. Por eso Jesús nos dice: El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío«. “La Cruz” de la que habla Jesús, es fruto de “esa luz” que lo apasiona. Como recién reflexionábamos de las “heridas” que hablan del “sueño” y sus “frutos”, que nos pusieron en marcha.
  • Escuchemos lo que dice Cacho: «Como decía Pablo VI, la evangelización empieza por hacer “pasar al hombre de condiciones menos humanas a condiciones más humanas”. Ante esta gente lo primero que habría que hacer es no agredirla, como hace nuestra sociedad. Hacer que su trabajo sea “humano”. Luego, tratar de encarnarnos en su situación. Con nuestra mentalidad de colonizadores, jamás podremos entender lo que este hombre siente, ama, cree, espera. Solo metiéndonos en su pellejo, en su dolor, en su lucha por el pan de cada día, en su basura, en su borrachera, en su rabia, en su dignidad escondida, solo desde ahí podrá sentirnos como hermanos portadores de la buena nueva de Jesucristo liberador. Pero siempre me pregunto, ¿quién evangeliza a quién?”
  • Juntos pudieron construir muchas casas, dignificar el trabajo de los recicladores de basura, crear espacios para los gurises y mucho más. Podemos imaginar “la luz” y “la cruz”, los “frutos” y “las heridas” que Cacho vivió junto a sus vecinas y vecinos.
  • Cacho quería mucho a su familia y amig@s, sin embargo su corazón estaba abierto para recibir a muchos más herman@s y muchos más amig@s. Cacho decidió seguirlo a Jesús cargando su “cruz” y también cargando “su luz”, confiando en “la luz y la cruz” de sus vecin@s, confiando en este Jesús que sabe de “Cruz y de Luz”.
  • Escuchemos nuevamente a Cacho: “Mi fe me hace percibir el dolor de un Dios herido por la marginación de todos estos hijos suyos. La pobreza que existe entre los hombres es lo que más afecta a Dios y nuestra vinculación a él pasa por la comunión con esa sensibilidad”.

“Yo no discuto con nadie. Lucho con mis vecinos por ir venciendo los enemigos del hombre: el hambre, la falta de amor, la injusticia, la desocupación, la falta de oportunidades en el campo de la educación, la falta de salud… Dando respuestas a todo lo que acá es reclamo, es grito. Yo no soy nadie, ni el barrio ni la zona dependen de mí. Todo depende de todos. Y la dependencia personal termina en el momento en que la persona ya no está. Igual la solidaridad sigue, la vida sigue luchando por no morir, y las personas, los pueblos, los barrios siguen haciendo una historia”.

  • En estas palabras de Cacho podemos percibir su “luz” y su “cruz”. Viviendo así, aprendió a amar más a su familia y a sus amig@s, porque Jesús no “resta”, al contrario “suma” y “multiplica”. Que su memoria, junto a la de tantas y tantos, nos ayuden a renovar nuestra pasión por la vida, asumiendo nuestra “luz” y nuestra “cruz”.

Nº 15: Hay que confiar y arriesgarse

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:  Cacho vive” de Marino Gudice y Carlos Saracini.

 

CACHO VIVE

Poco suena Padre Alonso,

pero debe ser el mismo.

Cacho el cura, el vecino,

escucho entre las vecinas.

Su nombre sí lo repiten.

Su nombre sí lo repiten.

Cacho es canto y melodía.

Cacho alumbra y no es de día,

alumbra y no es de día.

Cacho cantan en la calle,

cuando salen las cuadrillas.

Cacho cantan las bocinas.

Cacho es el que dio la vida,

denunciando la injusticia.

Denunciando la injusticia.

Cacho es canto…

Cacho llega a la cárcel,

también en las oficinas.

Cacho escucha a las familias,

hasta llega al parlamento.

Cacho sí es de los nuestros.

Cacho sí es de los nuestros.

Cacho es canto…

Dicen, está en los templos,

en los libros, las pintadas.

Dicen que vive y no calla.

Los dolores no lo callan.

Las noches interminables.

Las noches interminables.

Cacho es canto…

En los barrios se levanta

lo que tiran y no usan.

Proponen reciclemos…

que juntos transformemos.

Cacho se va compartiendo,

Cacho se va compartiendo.

 

Según la Comunidad de Lc. 14, 1. 7-14

«Un sábado Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban. Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección: «Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga y te diga: Deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados. Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.» Jesús dijo también al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. ¡Qué suerte para ti, si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.»» 

Reflexión:

  • La comunidad de Lucas, nos recuerda esta experiencia de Jesús. En enseguida podemos imaginar lo que estaba pasando 60 años después, en esa comunidad donde sabemos que hay gente de diferentes clases sociales, donde los esclavos y las mujeres de una manera particular, se habían sentido convocad@s a poner en práctica la Buena Noticia de Jesús. Esto sí que significaba para tod@s salir de “sus seguridades” para “arriesgarse” a ir al encuentro de “los diferentes” y así intentar vivir la fraternidad-sororidad como la vivió Jesús en otro lugar 60 años atrás.
  • Si hay algo constante en Jesús es cuestionar esas “seguridades” que nos alejan de los demás y de Dios. Justamente porque esas “seguridades”, esas “leyes” están sostenidas en un “dios” que no tiene nada que ver con el “Dios Abba”, “Madre-Padre” que Jesús vivía y anunciaba. Por eso, como él vivía atento, una vez más aprovechó esta oportunidad para volver a insistir en qué consiste el Reino, el Sueño de Dios.
  • Contemplemos algo de este texto. Jesús se “arriesga” yendo a la casa de este fariseo importante; de hecho nos dice que “ellos lo observaban, lo espiaban”. Era día sábado, día de descanso. No lo leímos, pero los versículos que salteamos del 2 al 6; Jesús cura, en sábado y delante de esos hombres de la ley, a un hombre que tenía una hinchazón. Otra vez se arriesga. Después comparte esta enseñanza de los primeros puestos y termina diciéndole al que lo invitó, algo así: “Si haces una fiesta y queres ser fiel al Dios de la Vida, tenes que arriesgarte a invitar a aquellos que no pueden pagarte, invita a los “los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos”. La gratuidad es un camino que nos hace plenamente humanos, porque así es el corazón de Dios Abba, Padre y Madre”.
  • Un desafío bello y provocador que vivió Jesús con sus discípul@s en su tiempo, también la comunidad de Lucas 60 años después en otro lugar y… nosotros en otro tiempo y en nuestros lugares. Jesús podía vivir así, porque confía plenamente en el Dios que es Amar. Cacho y tantos y tantas, también le han puesto el cuerpo a este Evangelio, invitando a otros y a otras a la mesa de su corazón. Sabemos que no es imposible, hay que confiar y arriesgarse para sentir esa seguridad que tanto necesitamos.

Nº 14: Nacer de nuevo

HAY GENTE QUE SUEÑA – Teresa Parodi

El tiempo sucede, recojo las redes
de mi pensamiento y salgo de casa.
Son altas las sombras, pero a cada paso
un dulce coraje me empuja hacia el alba.

Haciendo memoria
junto al leño ardiendo del hogar de todos
la vida me abraza.
Los viejos tambores
del amor retumban y sumo afanosa
mi paso a la marcha.

Hay gente que nunca se entrega
Y ahí va por la vida
Sembrando el amor.

Qué hermoso es el cielo, desde esta vereda,
es ancho y es nuestro como la esperanza.
Las claras banderas del hombre flamean
sobre los caminos como si volaran.

Me quedo un instante
y cierro los ojos y escucho las voces
que juntas estallan:
Hay gente que sueña,
me digo gozosa y canto estos versos
con toda mi alma.

Hay gente que nunca se entrega…

 

Según la Comunidad de Lc. 13, 22-30

«Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén.  Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?» Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán. Si a ustedes les ha tocado estar fuera cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, entonces se pondrán a golpearla y a gritar: ¡Señor, ábrenos! Pero les contestará: No sé de dónde son ustedes. Entonces comenzarán a decir: Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él les dirá de nuevo: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores! Habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes, en cambio, sean echados fuera. Gente del oriente y del poniente, del norte y del sur, vendrán a sentarse a la mesa en el Reino de Dios. ¡Qué sorpresa! Unos que estaban entre los últimos son ahora primeros, mientras que los primeros han pasado a ser últimos. »» 

Reflexión:

  • Jesús nunca se rindió, ahí lo hemos escuchado sembrando y cosechando el amor. A veces regalándonos una parábola, como la del Buen Samaritano para que estemos abiertos a conmovernos, recibiendo la vida como viene; o también enseñándonos a rezar el Padrenuestro y mucho más. Ahora seguimos caminando con él hacia Jerusalén y alguien le pregunta sobre ¿Quiénes se salvarán? Y su respuesta, en el lenguaje de su época, le dice y nos dice: “Esfuércense por entrar por la puerta angosta”.
  • Como veníamos reflexionando, quien apuesta al amor, como Jesús, sabe que hay mucho de gratuidad y también mucho de esfuerzo, como pudimos contemplar en esas personas que conocemos que van sembrando el amor.
  • José Antonio Pagola se hace esta pregunta: “¿RIGORISMO O RADICALIDAD?”. Porque ayer y hoy muchos interpretan “la puerta angosta” como rigorismo. Escuchemos lo que dice Pagola:

“El pensamiento original de Jesús, tal como lo recoge la tradición de Lucas, es suficientemente claro. A aquellos judíos que le preguntan por la salvación, Jesús les advierte que ésta no es algo mecánico, que se obtiene automáticamente. No basta ser hijo de Abrahám. Es necesario acoger el mensaje de Jesús y sus profundas exigencias.

Jesús imagina una muchedumbre agolpada hacia una puerta estrecha. Si no se hace un esfuerzo, no es posible entrar por ella. Si el hombre no se esfuerza por entrar por la puerta del evangelio puede quedarse excluido de la salvación.

Pero este esfuerzo por entrar por esa puerta no consiste en aquel rigorismo estrecho, agobiante y, en definitiva, estéril y superficial que Jesús ha condenado tantas veces en los círculos fariseos.

Jesús llama, por el contrario, a la radicalidad (radical viene de “raíz”) y nos invita a cambiar la orientación del corazón y esforzarnos por vivir una vida nueva, dando primacía absoluta al amor a Dios y a los hermanos.

Esta conversión no es algo teórico que se acepta con la cabeza, sin repercusiones prácticas en el comportamiento diario. Es una decisión que trastoca nuestros criterios de actuación y nos exige una conducta nueva y un modo nuevo de relacionarnos con las personas, con las cosas y con Dios”.

  • “La puerta angosto”, nos recuerda esa “puerta” de la que tod@s brotamos del vientre de nuestra madre. Hay que tener coraje y lucidez para gestar y parir la vida que está dentro nuestro y a nuestro alrededor. Por eso, como Jesús le dijo a Nicodemo: “Tenes que nacer de nuevo”. Pasar por “la puerta angosta”, para nacer de nuevo para cambiar nuestra manera de ver la vida como recién nos decía Pagola. Nacer de nuevo para ir sembrando y cosechando el amor al estilo de Jesús.

Nº 13: Dejarnos quemar por el fuego del amor

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

CANCIÓN DE FUEGO de Roberto Cantos

Los perros ladran cumpa

y no sabemos qué quieren decir.

El sol nos brilla cumpa

alimentando historias pa ́ vivir.

Desde su corazón

el monte no está lejos, se me arrima.

Como un nido gigante,

como una sombra verde que ilumina.

CANCIÓN DE FUEGO

QUE NO SE APAGA NUNCA

HAY COSAS IRROMPIBLES

TODAVÍA, COMO LA LUNA.

CANCIÓN DE FUEGO

QUE NO SE APAGA NUNCA

HAY COSAS GENEROSAS

TODAVÍA, COMO LA LLUVIA.

Ahí va la carcajada,

del ademan curioso de la espiga.

Las cosas invisibles

protegen la verdad de la mentira.

La música de siempre

un soplo de la infancia nos habita.

Corazón musiquero.

los sueños van prendidos con la vida.

 

Según la Comunidad de Lc. 12, 49-53

«He venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!  Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia siento hasta que no se haya cumplido! ¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»» 

Reflexión:

  • El fuego de Jesús, es “irrompible y generoso”. Por eso caminando hacia Jerusalén nos dice: “ha venido a traer fuego sobre la tierra”. Lo sabemos, el bautismo “encendió” su corazón, cuando escuchó en lo más profundo de sus entrañas: “Tu eres mi hijo, el amado, el elegido” (Mc.1,9). Con ese fuego fue al encuentro de todos para decirles que son hijas e hijos de Dios, amados por él.
  • Nos parece muy claro cómo José Antonio Pagola, interpreta este texto, que puede llevar a confusiones. Por eso teniendo en cuenta lo que hemos contemplado de nuestra experiencia, escuchemos lo que nos dice Pagola:

Da miedo utilizar la palabra «amor». Ha quedado tan prostituida que el amor es hoy una especie de «cajón de sastre» en el que cabe todo: lo mejor y lo peor, lo más sublime y lo más mezquino. No digamos nada si hablamos de «caridad». Sin embargo, el amor verdadero está en la fuente de cuanto ilumina y enardece nuestro ser. El amor hace crecer, da vigor y sentido a nuestro vivir diario, nos recrea.

Cuando falta el amor, falta el fuego que mueve la vida. Sin amor la vida se apaga, vegeta y termina extinguiéndose. El que no ama se cierra y aísla cada vez más. Gira alocadamente sobre sus problemas y ocupaciones, queda aprisionado en las trampas del sexo, cae en la rutina del trabajo diario: le falta el motor que mueve la vida.

El amor está en el centro del evangelio, no como una ley a cumplir disciplinadamente, sino como un «fuego» que Jesús desea ver «ardiendo» sobre la tierra más allá de la pasividad, la mediocridad o la rutina del buen orden. Según el profeta de Galilea, Dios está cerca buscando hacer germinar, crecer y fructificar el amor y la justicia del Padre. Esta presencia del Dios amante que no habla de venganza sino de amor apasionado y de justicia fraterna es lo más esencial del Evangelio.

Jesús sentía esta presencia secreta en la vida cotidiana: el mundo está lleno de la gracia y del amor del Padre. Esa fuerza creadora es como un poco de levadura que ha de ir fermentando la masa, un fuego encendido que ha de hacer arder al mundo entero. Jesús soñaba con una familia humana habitada por el amor y la sed de justicia. Una sociedad buscando apasionadamente una vida más digna y feliz para todos.

El gran pecado de los discípulos de Jesús será siempre dejar que el fuego se apague. Sustituir el ardor del amor por la doctrina religiosa, el orden o el cuidado del culto; reducir el cristianismo a una abstracción revestida de ideología; dejar que se pierda su poder transformador. Sin embargo, Jesús no se preocupó de organizar una nueva religión ni de inventar una nueva liturgia, sino que alentó un «nuevo ser», el alumbramiento de un nuevo ser humano movido radicalmente por el fuego del amor y de la justicia.

Quien no se ha dejado quemar o calentar por ese fuego no conoce todavía lo que Jesús quiso traer a la tierra. Practica una religión pero no ha descubierto lo más apasionante del mensaje evangélico”.

Reflexiones de Ana María Díaz: "VIGILANTES DE LA NOCHE"

Al caer la tarde ofrecemos la reflexión de esta maravillosa mujer, discípula de Jesús, para seguir bebiendo de la sabiduría de Jesús.

Ana María Díaz: “VIGILANTES DE LA NOCHE”

Y de yapa esta frase de Atahualpa YUPANQUI y esta imagen tan elocuente.

«La guitarra, antes de ser instrumento, fue árbol, y en él cantaban los pájaros. La madera sabía de música mucho antes de ser guitarra.»

Nº 11: "No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino"

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

La pucha con el hombre

Pablo Trullenque y Carabajal.

El hombre nace y muere a veces sin vivir
Camina desde el niño al viejo sin gozar
Eso que el mismo le llama felicidad
Si la tiene aquí la va a buscar allá

Tropieza tantas veces en una misma piedra
Fruta que llega pasa sin madurar.

Si tiene tira quiere tener mucho más
Es un misterio y es de la vida la sal

Tiene alma de guitarra
Encordada de estrellas
Y es una falta envido su corazón.

Solo se diferencia del reino animal

Porque es el hombre el único capaz de odiar,
Pero mientras el hombre
Se asombre llore y ría
Será la fantasía que Dios creo.

Es una lagrima de niño y de crespín
Es monte denso copla vida y manantial
Es muy capaz de dar la vida o de matar
Es luz y sombra, tierra arada y arenal

La pucha con el hombre querer ser tantas cosas
Y nunca es más que cuando tan solo es él.

Es un camino que anda solo bajo el sol

Sendero trajinado por sueños de amor
Es un bombo legüero garroteado de chango
con son de vino triste y de carnaval.

 

Según la Comunidad de Lc. 12, 32-40

«No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en limosnas. Háganse junto a Dios bolsas que no se rompen de viejas y reservas que no se acaban; allí no llega el ladrón, y no hay polilla que destroce. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. Tengan puesta la ropa de trabajo y sus lámparas encendidas. Sean como personas que esperan que su patrón regrese de la boda para abrirle apenas llegue y golpee a la puerta. Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno. Y si es la medianoche, o la madrugada cuando llega y los encuentra así, ¡felices esos sirvientes! Si el dueño de casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, ustedes entienden que se mantendría despierto y no le dejaría romper el muro. Estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre llegará a la hora que menos esperan.»» 

 

Reflexión:

  • Los Maestros confirman y alientan a sus discípulas y discípulos. Por eso sintamos una vez más lo que nos dice Jesús, nuestro Maestro: “No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino”. Jesús nos dice que el Padre nos ha confiado el Reino a nosotros. Es decir: “su tesoro”, este “Sueño de hacernos herman@s”, lo puso en nuestras manos. Por eso no tenemos que temer. Dios confía en nosotros.
  • Y luego esa afirmación tan simple y tan profunda: “Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Lo que estuvimos reflexionando al comienzo. Esos sentidos profundos, nuestro “tesoro”, nos orienta, le dan sentido y vigor a nuestro corazón. Como Jesús que camina rumbo a Jerusalén, para seguir comunicando esta Buena Noticia de que todos los seres humanos somos hijas e hijos de Dios, somos iguales en dignidad, que no hay ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta. Este tesoro de Jesús, hoy sigue siendo revolucionario.
  • Nos parece muy claro cómo José Antonio Pagola, nos ayuda a reflexionar sobre la segunda parte del texto, vinculando el estar “atentos” con “la fe”.

“¿Dónde encontrar un principio humanizador, capaz de liberar al ser humano, de la masificación, la banalidad, el aturdimiento y el vacío interior?

Es sorprendente la insistencia con que Jesús habla de la actitud vigilante y despierta con que el hombre debe enfrentarse a la vida. Se podría decir que Jesús parece concebir la fe como una actitud vigilante que puede liberarnos de la superficialidad y el «sin-sentido» que domina a muchos hombres y mujeres que caminan por la vida sin meta ni objetivo.

Quizás los cristianos, acostumbrados con frecuencia a vivir nuestra fe como una tradición familiar, una herencia sociológica o una etiqueta más, no somos capaces de descubrir toda la fuerza que encierra la fe para humanizar, personalizar y dar un sentido, una hondura y una esperanza nueva a nuestras vidas.

La llamada de Jesús a la vigilancia nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad y el descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe.

Para vivir vigilantes esa fe cristiana, necesitamos redescubrirla constantemente, conocerla con más profundidad, confrontarla con otras actitudes posibles ante la vida, agradecerla y tratar de vivirla con todas sus consecuencias.

Entonces la fe es luz que inspira nuestros criterios de actuación, fuerza que impulsa nuestro compromiso de construir una sociedad más humana, esperanza que anima todo nuestro vivir diario”.

Nº 10: Recordamos a Enrique Angelelli y su lucha

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

HOMBRE PROYECTO DE PUEBLO

Enrique Angelelli

Mezcla de tierra y de cielo
proyecto de humano y divino…

en cada hombre se hace rostro
y su historia se hace pueblo.

Es barro que busca la Vida,

agua que mezcla lo Nuevo,

amor que se hace esperanza

en cada dolor del pueblo.

El pan en el horno florece
¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre,

la vida se vive en el pueblo.

Porque el proyecto es silencio.

Porque la vida se hace rezo.

Porque el hombre se hace encuentro,

en cada historia del pueblo.

Déjenme que les cuente
lo que me quema por dentro;

es amor que se hizo carne

con chayas y dolor de pueblo.

¿Saben? lo aprendí junto al silencio…
Dios es Trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro…
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto
.

 

Según la Comunidad de Lc. 12, 13-21

«Uno de entre la gente pidió a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que me dé mi parte de la herencia.» Le contestó: «Amigo, ¿quién me ha nombrado juez o repartidor entre ustedes?» Después dijo a la gente: «Eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida.» A continuación les propuso este ejemplo: «Había un hombre rico, al que sus campos le habían producido mucho. Pensaba: ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mis cosechas. Y se dijo: Haré lo siguiente: echaré abajo mis graneros y construiré otros más grandes; allí amontonaré todo mi trigo, todas mis reservas. Entonces yo conmigo hablaré: Alma mía, tienes aquí muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, pásalo bien.» Pero Dios le dijo: «¡Necio! Esta misma noche te reclaman tu alma. ¿Quién se quedará con lo que has preparado?» Esto vale para toda persona que amontona para sí misma, en vez de acumular para Dios.»» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • Como sabemos Jesús está caminando hacia Jerusalén. La comunidad de Lucas nos ayuda a comprender lo que necesitamos para ser sus discípul@s. Recordemos: “Tomar decisiones”, “salir al encuentro de otros cosechando la vida que ya está”, “viviendo la compasión como el samaritano”, “estar bien presentes en el presente” y “aprendiendo a rezar juntos a nuestro Dios, Padre-Madre nuestro”.
  • Como dijimos el domingo pasado esta oración tan simple y tan profunda nos ayuda a caer en la cuenta de estas tres vocaciones: Todas y todos somos “humanos”; somos “hijas, hijos” de Dios, llamados a ser “hermanas y hermanos”.
  • Jesús sigue caminado y sale a su encuentro esta persona que lo reconoce como “Maestro” y le pide que sea “juez” entre él y su hermano, por una cuestión de “herencia”. Eso le da pie a Jesús para compartir lo que él siente y piensa en relación a los bienes materiales: «Eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida.». Más claro… imposible.
  • Vale recordar que cuando leemos la Biblia al menos “tres tiempos” conviven: El tiempo de Jesús, el tiempo de la comunidad de Lucas y nuestro tiempo.
    • Si miramos el tiempo de Jesús, José Antonio Pagola nos dice: “Jesús conoció en Galilea una grave crisis socio-económica. Mientras en Séforis y Tiberíades crecía la riqueza, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Los campesinos se quedaban sin tierras y los terratenientes construían silos y graneros cada vez más grandes y hermosos. ¿Qué pensaba Jesús de aquella situación?. Lo que dice al final: “Pero Dios le dijo: «¡Necio! Esta misma noche te reclaman tu alma. ¿Quién se quedará con lo que has preparado?» Esto vale para toda persona que amontona para sí misma, en vez de acumular para Dios.»» 
  • Si miramos el tiempo de la Comunidad de Lucas, sabemos que una de sus preocupaciones era la tensión que se vivía por varias diferencias entre los seguidores de Jesús por ej. Los que venían del mundo pagano y los que venían del mundo judío, entre los varones y las mujeres, entre los que eran pobres y los que eran ricos y mucho más. El gran desafío era ir derribando fronteras desde las enseñanzas de Jesús. La comunidad de Lucas es la única que además de las 4 bienaventuranzas, tiene las 4 afirmaciones: “Ay de ustedes los ricos”. (Lc.6, 20-26); también es la única que nos habla de la conversión del cobrador de impuestos Zaqueo. Es un tema que preocupa a la comunidad, cómo hacerse herman@s desde las diferencias.
  • Jesús inventa esa parábola que es muy elocuente. Solamente la comunidad de Lucas la recuerda, los otros Evangelios no la mencionan. Nos sentimos interpretados por lo que comenta Antonio Pagola sobre esta parábola:
    • Pronto toma una decisión de hombre poderoso: no construirá un granero más. Los destruirá a todos y construirá otros nuevos y más grandes. Sólo él disfrutará de aquella inesperada cosecha: «túmbate, come, bebe y date buena vida». Es lo más inteligente. Los pobres no piensan así. Este hombre es cruel e inhumano: ¿no sabe que, acaparando para sí toda la cosecha, está privando a otros de lo que necesitan para vivir?
    • De forma inesperada interviene Dios. Aquel rico morirá esa noche sin disfrutar de sus bienes. Por eso, Dios lo llama «necio» y hace una pregunta: «lo que ha acumulado, ¿de quién será?». Los pobres no tienen duda alguna: esas cosechas con qué Dios bendice los campos de Israel, ¿no han de ser antes que nadie de los más pobres?
    • La parábola desenmascara la realidad de Galilea. Este hombre poderoso no es un monstruo; hace lo habitual. Los poderosos sólo piensan en su bienestar. Siempre es así. Los poderosos van acaparando cada vez más bienes y los pobres se van hundiendo cada vez más en la miseria. Son «necios»: destruyen la vida de los pobres y no pueden asegurar la suya”.
  • Somos “vulnerables con un poder transformador”… para humanizarnos y hermanarnos unos con otros. Jesús nos advierte que los bienes materiales, las riquezas, en sus más diversas formas y no importa si tengo mucho o poco, nos pueden volver “necios”, “ciegos”, donde “sólo nos escuchamos a nosotros mismos»… nos pueden des-humanizar, si no estamos en contacto con este “barro que busca la vida”, que somos.

Nº 9: Viviendo la frater-sororidad

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

SOY HIJO, SOY HERMANO

Carlos Saracini cp

Dios que es amar,

me susurró, esta verdad.

Soy hijo, soy Tu hijo.

Soy hermano, sos mi hermana.

Somos humanos.

Madre Tierra, siento tu voz.

Siento tu amor.

Soy Hijo…

Estos llamados, son luz y cruz.

Afirma Jesús.

Soy hijo…

Hoy despertemos. Hoy arriesguemos.

La libertad.

Soy hijo, soy Tu hijo.

Soy hermano, sos mi hermana.

Somos humanos.

Somos hermanos.

 

Según la Comunidad de Lc. 11, 1-13

«Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.» Les dijo: «Cuando recen, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino. Danos cada día el pan que nos corresponde. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe. Y no nos dejes caer en la tentación.» Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle». Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos». Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita. Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta, se le abrirá. ¿Habrá un padre entre todos ustedes, que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»» 

Reflexión:

  • Si hay algo que sigue siendo revolucionario, ayer y hoy, es la manera como Jesús se relaciona con Dios Padre y Madre. Esa relación la cultiva desde el amor y no desde el miedo. Esa manera de relacionarse lo hace ser hijo y lo hace ser hermano de todas y de todos.
  • Decimos revolucionario porque a lo largo de los siglos y hoy sigue vigente, lamentablemente, el dios castigador, el dios que te da si tu le das, el dios que te pone pruebas, que pide sacrificios y que siempre está haciendo “Su Voluntad”. Han pasado siglos y tenemos que seguir recordándonos que la voluntad de Dios es que seamos libres para amar.
  • Muchas veces el Evangelio nos dice: “Un día estaba Jesús orando en cierto lugar…”. Jesús necesita dedicarle tiempo a estar con su Dios Padre y Madre, un espacio para compartirle lo que va viviendo, para hacer silencio, para escuchar los susurros del Espíritu que lo convocaba a seguir expandiendo esta manera de vivir en y desde el amor.
  • Los discípulos y discípulas le piden que les enseñe a rezar. Jesús comunica lo que él vive, por eso nos orienta a cultivar la relación con Dios como Padre-Madre. Jesús deja atrás otras formas de nombrarlo a Dios… “el dios de los ejércitos”, “el dios aniquila a los enemigos”… y nos invita a nombrarlo como “ABBA”, Papá en arameo (la lengua materna de Jesús). Un Abba que tiene un Sueño: “venga a nosotros tu reino”. Nos invita a que nos sumemos a este sueño. Ya en esas primeras peticiones nos esta convocando a cultivar esta relación de ser hijas e hijos de Dios. En cada oración estamos cultivando la CONFIANZA porque estamos rodeados por su amor. Si confiamos nos sentimos seguros y si confiamos nos arriesgamos a más.
  • La segunda parte de su oración es una invitación a seguir cultivando la empatía, la compasión, la SOLIDARIDAD a través del pan compartido, del perdón y del ayudarnos unos a otros en los momentos que nos sentimos débiles.
  • La comunidad de lucas nos regala estas imágenes, del amigo que pide en la noche…, el padre que da… para que tengamos el coraje de insistir una y otra vez. Pero…¿Qué pedimos?. Al final nos dice: “Pidan el Espíritu Santo”. Pidamos desde la confianza y la solidaridad que intentamos vivir… para que el Espíritu Santo nos inspire gestos, palabras y decisiones oportunas y así hacernos cargo de nuestra libertad. Como dice esa sabia oración de los Alcohólicos Anónimos: “Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia”.
  • ¿Cómo pedimos?. Hay una dimensión personal que es ineludible. Nuestro Maestro nos enseña a ir buscando la manera de cultivar esa relación personal con nuestro Dios Padre y Madre. Este Dios que es amar… necesita establecer una relación de amor con su hija, con su hijo. Y al mismo tiempo necesitamos cultivar una oración con otras y con otros, en familia, en comunidad. El plural es fundamental para las discípulas y discípulos de Jesús: “Donde haya dos o más reunidos en mi Nombre, ahí estoy” (Mt.18, 20). Por eso necesitamos cultivar esta relación con el Dios revelado por Jesús, desde el amor, desde la experiencia de la fraternidad, la sororidad. Reunirnos en Su Nombre nos ayuda a vivir su sueño, esta vocación de hacernos hermanas/os.

Nº 8: Vale la pena

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

DECIME SINO VALE LA PENA

Carlos Saracini

 

Mirar a los ojos, dar un buen abrazo.

Correr con los niños. Sentir que te extraño.

Llorar los vacíos. Gozar con el viento.

Saber que te quiero. Y empezar de nuevo.

 

Poder perdonarte. Sanar tus heridas.

Caer en la cuenta de cuánto te habita.

Dejar que el dolor, te de sus secretos

así tus anuncios serán verdaderos.

 

Estar con Jesús, ponerse en Sus manos.

dejar que su aliento, inspire tus pasos.

Saber detenerte en cada encuentro

y ver qué resuena ahí bien adentro.

 

Soñar que es posible, ensayar el Reino.

porque Dios conoce, tu barro y tu aliento.

Hay que transpirar, también contemplar,

pero sobre todo atreverse a gozar.

 

Saber cosechar la vida que esta.

Aprender a cuidar nuestra fragilidad.

Saber inclinarte frente al hermano,

y dar lo mejor que se te ha confiado.

 

Según la Comunidad de Lc. 10, 38-42

«Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. A cierto punto Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.» Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • Recordemos cómo Jesús llega a la casa de estas amigas, Marta y María. Hacía un tiempo había decidido resueltamente ir a Jerusalén. Tenía prisa. Mientras caminaba algunos se le iban sumando y otros se alejaban. Envía a 72 discípul@s de dos en dos para seguir multiplicando esta buena noticia. Se encuentra con el doctor de la ley y le da la oportunidad de que se pronuncie con claridad a través de la parábola del Buen Samaritano: “El que quiera vivir con plenitud está invitado a amar a Dios, al prójimo como a uno mismo, desde la compasión”.
  • Después de andar necesita detenerse en casa de estas amigas. Necesita descansar, encontrarse con la guardia baja, de corazón a corazón como hacen los amigos. Necesita ese abrazo sanador. Y ahí las dos actitudes: María que se colocó a los pies y se quedó escuchándolo y Marta haciendo las tareas de la casa. Es más, llega un momento que le dice abiertamente a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude
  • Esta bueno notar, la calidad de vínculo que habían creado Jesús y Marta. La amiga le pueda llamar la atención. Eso habla muy bien de los dos, habla de la confianza que fueron construyendo juntos. También podemos contemplar cómo Jesús iba cultivando el corazón de sus discípulas y cómo iba aprendiendo con ellas, confirmando la novedad de este maestro que en su grupo había varones y mujeres.
  • La respuesta de Jesús: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»». Esta frase se la ha interpretado como que, lo más importante es “estar” con Jesús y… que muchas veces corremos el peligro de caer en el activismo que nos aleja de él.
  • Otra manera de interpretarla puede ser, como si Jesús le dijera: “Marta querida amiga, María eligió la mejor parte, porque como sabes, acabo de llegar y estoy necesitando un rato para que me escuchen y también quiero escucharlas, quiero saber cómo están. Los tres necesitamos de ese abrazo sanador. Después que nos escuchemos, entre los tres limpiamos y hacemos la comida juntos”.
  • Entonces no se trata de “acción” versus “contemplación”. Se trata, a nuestro entender, de “estar a pleno” cuando nos “detenemos a escucharnos”, en ese momento estamos “eligiendo la mejor parte” y“estar a pleno” cuando “accionamos”, en ese momento estaremos “eligiendo la mejor parte”. Se trata de: “Estar con Jesús, ponerse en sus manos. dejar que su aliento, inspire tus pasos. Saber detenerte en cada encuentro y ver qué resuena ahí bien adentro”.

Nº 7: Cosechamos las señales de vida

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

SEÑALES DE VIDA

Teresa Parodi.

 

En el medio de todo lo que nos pasa
Doy señales de vida por si hace falta.
Quién no espera señales de vez en cuando.
Para darse coraje y seguir andando.

Canto, doy señales de vida como naciendo
Doy señales de vida mientras espero
Que me dé sus señales de vida el pueblo

Los amigos del alma los verdaderos,
los que quieren las cosas que más queremos.
Los que están de este lado de la vereda,
los que están y también los que no volvieron

Los ancianos, las madres y los maestros,
que ennoblecen la vida con cada gesto.
Nos confirman a diario con sus señales,
que el camino es difícil pero tan bello

Canto porque tengo esperanzas

que se me escapan…
Pequeñitas y libres y enamoradas,
si me da sus señales de vida el pueblo.
Canto, doy señales de vida como naciendo.
Doy señales de vida mientras espero,
que me dé sus señales, sus benditas señales,
de vida el pueblo.

 

Según la Comunidad de Lc. 10, 1-12

«Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él, a todas las ciudades y lugares adonde debía ir. Les dijo: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos. Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la bendición volverá a ustedes. Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario. No vayan de casa en casa. Cuando entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que les sirvan, sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes. Pero si entran en una ciudad y no quieren recibirles, vayan a sus plazas y digan: Nos sacudimos y les dejamos hasta el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestros pies. Con todo, sépanlo bien: el Reino de Dios está en medio de ustedes”.

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • Recordemos un poco el contexto de este texto que acabamos de leer, escuchar. Como les compartimos el domingo pasado, juntos atravesaron “la crisis”: Las diferentes interpretaciones sobre “el Mesías”. Ellos esperaban un “Mesías triunfante” y Jesús confiaba en ese Amor que se ofrece, pero que tendría que asumir las consecuencias de lo que hacía y decía. Por eso les decía y nos dice con claridad hoy a nosotros: “El que quiera seguirme que cargue con su cruz y me siga”. También junto con Pedro, Santiago y Juan tienen una hermosa experiencia de la cercanía de Dios en el monte Tabor, donde sintieron que Dios Padre-Madre confirmaba su caminar. Después de eso emprende resueltamente su camino a Jerusalén.
  • Y ahora decide redoblar la apuesta: Envía a 72 discípulos y discípulas. Prestemos atención lo que les pide: “Cosechen el Reino”. Detengámonos en estas dos palabras: “El Reino” y “cosechen”.
  • El Reino” para Jesús es “despertar” esa vocación común que está latiendo desde siempre en el corazón de toda la humanidad y de toda la creación: “Como somos sus hijas amadas y sus hijos amados, eso quiere decir que todas y todos estamos convocados por nuestro Dios Padre y Madre a hacernos hermanas, hermanos”. “El Reino”, es lo mismo que decir: “El Sueño” de Jesús es ponerle el cuerpo a su entrañable oración: PADRE:Hijas-Hijos”, NUESTRO: “Hermanas-Hermanos”. Jesús va a decir muchas veces: “Busquen el Reino y lo demás vendrá por añadidura”. Traducción: “Busquen el vínculo, háganse herman@s, reconozcan que cada ser humano es hija, hijo de Dios y… lo demás vendrá por añadidura”.
  • Cosechen” les dice Jesús a los 72 discípul@s, como si les y nos dijera a nosotros hoy: “Miren con profundidad, contemplen lo que ya está sucediendo. Hay mucha gente que está viviendo la fraternidad, la sororidad, pero no se dan cuenta y… tampoco lo relacionan con Dios, porque les han enseñado que las cosas de Dios son cumplir con leyes y ritos”.
  • Algo más. Fíjense lo que les recomienda:No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias… Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario. No vayan de casa en casa”. Posible traducción: “Dense tiempo para crear vínculos es esa casa, para irse haciendo hermanas, hermanos… entonces tendrán lo que necesitan”. Por eso los y nos invita a ir “livianos”, para que nos encontremos con los otros de corazón a corazón.
  • Jesús nos invita a ir “entibiando” nuestro mundo, “cosechando” esas “señales de vida”, porque “el Reino de Dios está en medio de nosotros”. Estamos convocad@s por Jesús a confiar que este “Sueño de Dios” ya está en medio de nosotros, de toda la creación, estamos convocad@s a “despertarlo”, “cosecharlo” y… a seguir “sembrándolo”.

Nº 6: Damos fe, en comunidad

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

DOY FE

El árbol de Diego

Esta vida es un gran viaje,

un gran viaje es la vida.

Subes y bajas montañas, das y recibes energía.

Las heridas que sangraron, un día van a sanar.

Todo tiene su comienzo y su final.

 

En la selva me reconcilié con la serpiente.

Para renacer hay que pasar por la muerte.

Y el cemento mi presente no lo voy a odiar.

No voy a caer en su denso espinal.

 

De tierra soy, del cielo vengo

Somos la voz del universo.

Y el corazón, es una antorcha,

que ilumina, el camino…

Doy fe…

Doy fe, doy fe…

 

En la ruta por momentos, todo se pone oscuro.

Y los pasos se vuelven inseguros.

Pero alerta la conciencia no me tarda en recordar,

que el amanecer está por llegar.

 

Pachamama, madre selva, lava de los volcanes,

las invoco en mi voz y en mis refranes.

Para echar abajo el muro de las separaciones,

y que el amor reúna nuestros corazones.

 

De tierra soy, del cielo vengo.

Somos la voz del universo.

Y el corazón es una antorcha,

que ilumina, el camino

Doy fe…

Doy fe, doy fe…de mi corazón

Doy fe de la luz, de la luz, del amor.

 

Según la Comunidad de Lucas 9, 51-62

 

«Como ya se acercaba el tiempo en que sería llevado al cielo, Jesús emprendió resueltamente el camino a Jerusalén. Envió mensajeros delante de él, que fueron y entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento. Pero los samaritanos no lo quisieron recibir, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto sus discípulos Santiago y Juan, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que los consuma?» Pero Jesús se volvió y los reprendió. Y continuaron el camino hacia otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le contestó: «Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene donde recostar la cabeza.» Jesús dijo a otro: «Sígueme». El contestó: «Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.» Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú vé a anunciar el Reino de Dios.» Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia.» Jesús le contestó: «El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • Pongamos un poco de contexto a este texto del final del capítulo 9. Jesús en el capítulo 4, en la sinagoga (capilla) de su pueblo, se sintió identificado con estas palabras del profeta Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lc. 4, 16-19). Esas palabras encendieron “la antorcha de su corazón”. Le puso un norte a su vida, por eso Jesús le puso el cuerpo a esas palabras.
  • Como sabemos lo primero que hizo fue juntar compañeros, después también sumó a mujeres (Lc.8, 1) , discípulas y discípulos que vayan haciendo creíble esta Buena Noticia. Como recién cantamos: Pachamama, madre selva, lava de los volcanes, las invoco en mi voz y en mis refranes. Para echar abajo el muro de las separaciones, y que el amor reúna nuestros corazones”. Eso fue haciendo Jesús con los suyos, tirando abajo “muros” y “reuniendo corazones”.
  • Y… como pasa siempre, hay diferentes interpretaciones sobre lo que vamos viviendo y por eso Jesús con sus discípul@s entraron en crisis. Antes de este texto que recién leímos, esta el pasaje donde Jesús les pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?… y luego les pregunta a sus discípul@s: ¿Quién dicen ustedes que soy yo?”. Pedro le ponía voz a lo que la mayoría pensaba: “Vos sos el Mesías… por eso Dios te va a proteger y no te va a pasar nada”. Jesús lo confronta. Asume que es el Mesías, pero no un mesías triunfante, sino aquel que anuncia la Buena Noticia que todos somos hijas e hijos de Dios, todos estamos llamados a ser hermanas y hermanos. Esa buena noticia no se impone, ni se mendiga, se ofrece. Por eso tendrá que asumir las consecuencias de lo que está diciendo y haciendo (Lc.9,18-26).
  • Juntos atravesaron la crisis. También junto con Pedro, Santiago y Juan tienen una hermosa experiencia de la cercanía de Dios en el monte Tabor, donde sintieron que Dios Padre-Madre confirmaba su caminar (Lc. 9, 27-36).
  • Con todo eso dándole vueltas en sus entrañas, con “la antorcha de su corazón encendida” decidió emprender resueltamente el camino a Jerusalén”. En otras traducciones dice: “Endureció el rostro y emprendió el camino a Jerusalén”. Jesús dio un “salto”, había que ir a la capital de su pueblo para anunciar esta Buena Noticia. Por eso tenía urgencia. Lo que nos presenta la comunidad de Lucas, son expresión de esta urgencia. Como nos pasa a nosotros cuando asumimos que hay que dar “un salto” en nuestra vida.
  • Otras veces lo hemos dicho. Hay alguien que nos dice: “Mira”… señalando con “el dedo” a “la luna”. A veces nos quedamos mirando “el dedo”. “La luna” es esta decisión de ir “a Jerusalén”. “El dedo” son estas cuatro situaciones que Lucas nos presenta para decirnos que, a partir de esta decisión, hay un antes y un después en la vida de Jesús y en la vida sus discípulas y discípulos de todos los tiempos. Es el mismo Jesús y la comunidad de Lucas que nos dice: “Doy fe”.

Nº 5: Celebramos "el cuerpo de Jesús" - Fiesta del Pentecostés

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

 

HAY QUE PONERLE EL CUERPO, HERMANO de Carlos Saracini

(link a la canción)

Hoy muchos que dicen “no hay nada más que hacer”

con sus palabras, su manera de ser.

Muchos se quejan, quieren olvidar,

la sangre derramada por nuestra libertad.

Hay que ponerle el cuerpo, hermano,

hay que poner mucha pasión.

Si vos querés que cambie “algo”

tenés que abrir el corazón. 

Hay que ponerle el cuerpo, hermano,

Hay que crear fraternidad.

Si vos creés en algo nuevo,

abrite a la diversidad. 

Cientos de miles se dejan inspirar

creen en la Vida buscan confiar.

Cientos de miles no dejan de crear

tienen coraje, aman de verdad. 

Rompe tus miedos, aprende a gozar,

acaricia tus heridas, no dejes de abrazar.

Soña con otros, no dejes de arriesgar,

sumá “tus huellas”, tu belleza, tu andar. 

Hay que ponerle el cuerpo… 

Somos pequeños, inmensidad,

somos un misterio que hay que revelar.

Somos algo único, muy singular,

Dios te ha regalado, un soplo original. 

Sentí al Maestro, desnudo en la Cruz,

gritando… su cuerpo: “Libera tu luz”

Cientos de miles escuchan “Su voz”

quieren sumarse a este pacto de  amor.

Según la Comunidad de Lc. 9,11-17

 

 

«En aquel tiempo, Jesús los acogió y volvió a hablarles del Reino de Dios mientras devolvía la salud a los que necesitaban ser atendidos. El día comenzaba a declinar. Los Doce se acercaron para decirle: «Despide a la gente para que se busquen alojamiento y comida en las aldeas y pueblecitos de los alrededores, porque aquí estamos lejos de todo.» Jesús les contestó: «Denles ustedes mismos de comer.» Ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados. ¿O desearías, tal vez, que vayamos nosotros a comprar alimentos para todo este gentío?» De hecho había unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: «Hagan sentar a la gente en grupos de cincuenta.» Así lo hicieron los discípulos, y todos se sentaron. Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse. Después se recogieron los pedazos que habían sobrado, y llenaron doce canastos.» 

 

Reflexión:

  • El contexto inmediato del texto que acabamos de leer es que Jesús los había enviado a los 12 de misión y ahora volvían contentos por todo lo vivido. El versículo anterior dice: «Al volver los apóstoles, contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los tomó consigo y se retiró en dirección a una ciudad llamada Betsaida, para estar a solas con ellos. Pero la gente lo supo y partieron tras él.»
  • Los discípulos y discípulas (en el cap. 8, 1 nos dice Lucas que había mujeres siguiéndolo), estaban muy entusiasmad@s con esa posibilidad de retirarse para estar juntos tranquilos y descansar. El Maestro sabe que es necesario descansar, estar juntos y rezar todo lo que han vivido. De hecho, es algo que él suele hacer con frecuencia. Así como hay que ponerle el cuerpo a la misión, también hay que ponerle el cuerpo al descanso, el encuentro y a la oración.
  • Sin embargo… como la gente supo para dónde iban, fueron a buscarlo. Y ahí Jesús hace un cambio de planes. Le pone el cuerpo y toma la decisión, en medio de esos condicionamientos, los recibe, les comparte la Buena Noticia del Sueño de Dios y sana a aquellos que estaban enfermos. Todos sabemos lo que significa tomar la decisión de “ir para un lado” y de repente, al estar atentos a las necesidades de los otros, tener que cambiar nuestros planes. Implica todo un diálogo interior y… tener en cuenta los horizontes más amplios, que las necesidades propias y las del grupo donde estoy.
  • Jesús estaba entusiasmado con todo lo que está viviendo con esa multitud, hasta que los doce se acercaron para decirle que “los despida”. Para ellos eso era lo más “lógico” que había que hacer. Sin embargo Jesús los vuelve a sorprender como siempre: “Denles ustedes de comer”. Empiezan a buscar alternativas. Cuando escuchó que había “cinco panes y dos peces”, eso quería decir que era probable que otros tuvieran alimentos “debajo de sus túnicas”.
  • Entonces generó “el milagro de la confianza”. Les dice: “Háganlos sentarse en grupos de a 50”. Como si dijera: “Dejen de mirarme a mi… empiecen a mirarse entre ustedes. En los grupos van a ver que todos tenemos necesidades y también tenemos fuerzas”. Tal cual, al mirarse a los ojos, pudieron sentir aquello de “a mí me pasa, lo mismo que a usted” y… empezaron a achicar distancias. Jesús les había dicho que para Dios todos somos sus hijas y sus hijos. Empezaron a reconocerse como hermanas/os, y lentamente se iba despertando la confianza. Y… sacaban lo que tenían debajo de las túnicas y empezaron a compartir. Tanto había, que “sobraron 12 canastos”.
  • Jesús despertó en esa multitud la confianza y eso los alentó a ponerle el cuerpo al compartir… y “todos comieron hasta saciarse”. Esa tarde pudieron saborear algo de todo lo que Jesús les venía anunciando. Esa tarde cada una de ellas y de ellos “se hicieron pan” para los otros. No solo con el pan sabroso que compartieron, también el pan de la escucha, de la mirada, del aliento, el pan del abrazo, el pan de la solidaridad. 
  • Este día que celebramos “EL CUERPO DE JESÚS”, estamos celebrando que todas y todos podemos ponerle el cuerpo a Su Buena Noticia ahí donde estamos. Lo volvemos a decir: Jesús no adora a Dios, vive en Dios, por eso le pone el cuerpo al Reino, su Sueño. Jesús no necesita que “lo adoremos”, necesita que le sigamos “poniendo el cuerpo” a este “pacto de amor”, que es seguir gestando y pariendo una humanidad de hermanas y hermanos, cuidando y disfrutando de la madre tierra.

Nº 4: Creo en la complicidad de la ilusión

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio:

CREO – Teresa Parodi

Necesito hermano que me digas puedo
Con las mismas ganas que lo digo yo
Necesito hermano que nos encontremos
En una mirada, en una canción.

Y creo en vos y en mí, en mí y en vos
En la complicidad de la ilusión
No dejo de creer en vos y en mí
En mí y en vos
.

Llevo en la guitarra un amor urgente
Que me da coraje con obstinación
La esperanza invicta me sostiene siempre
Tan intensamente que no tengo opción.

Porque creo en todo lo que nos debemos
Porque creo en esta nuestra rebelión
De amorosa vida, de amorosa fuerza
De amorosa rabia, de amoroso amor

 

Según la Comunidad de Jn. 14, 23-29

«Jesús le respondió: «Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras; pero el mensaje que escuchan no es mío, sino del Padre que me ha enviado. Les he dicho todo esto mientras estaba con ustedes. En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho. Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo. Saben qué les dije: Me voy, pero volveré a ustedes. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, pues el Padre es más grande que yo. Les he dicho estas cosas ahora, antes de que sucedan, para que cuando sucedan, ustedes crean.» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • Qué hermoso diálogo de amor con sus amigas y amigos, con sus discípulas y discípulos en aquella última cena. Vayamos despacio:

Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él”

  • Cuánta profundidad y simplicidad para decirnos lo que es vivir en el amor. Como dice la poetiza: “Necesito que nos encontremos en una mirada, en una canción”.
  • Jesús está transparentando su manera de amar al Padre y esta comunión con el Espíritu. Lo más hermoso es que nos invita a que recorramos el mismo camino. No pide ningún requisito extraño, solo “guardar su palabra”; como guardamos las palabras de aquellas y aquellos que han dejado huella en nuestra alma.
  • Jesús sabe que “el amor no se impone, ni se mendiga, el amor se ofrece”, por eso dice: “si alguien me ama, guardará mis palabras”. Es una decisión libre guardar o no sus palabras.
  • En sus tiempos se había construido una relación con dios en base al temor, se obedecía por miedo al castigo divino. Eso no tiene nada que ver con La Buena Noticia que Jesús vivió y comunicó.
  • Después nuestra Iglesia y otras Iglesias cristianas volvieron a construir esa imagen de un “dios todopoderoso”, “lejano”, que para llegar a él había que atravesar muchas barreras. Volvimos a lo que Jesús nunca aceptó, eso de dividirnos entre “los puros” que pueden acercarse a dios y “los impuros”, que para volver a dios, tienen que hacer penitencia y sacrificio.
  • Nos enredamos y nos seguimos enredando “en normas” que nos quitan el entusiasmo de seguir a Jesús, de apasionarnos por su mismo sueño, de hacer un mundo más humano, donde nos podamos reconocer hermanas y hermanos, cuidando y agradeciendo todo lo que nos da nuestra Madre Tierra.

Sigue el Maestro abriendo su corazón:

-“En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho”

  • A lo largo de estos 20 siglos, fuimos escuchando “la voz del Espíritu”. El Espíritu que es como el “Viento”, anima toda la creación, desde siempre y para siempre. No tiene dueño.
  • Ese Espíritu de Jesús nos sigue convocando a la libertad, sigue despertando a los pueblos para que se pongan de pie y así sigamos gestando y pariendo otros mundos posibles. El Dios de Jesús, en cada niña, en cada niño que nace nos vuelve a cantar: “Creo en vos, en Mí, en Mi y en vos. En la complicidad de la ilusión…”. El Espíritu de Jesús tiene “la esperanza invicta”, no descansa, esta siempre iluminando como el “sol”, la “luna” y “las estrellas”, recordándonos que hemos sido creados para “iluminar”, así como Jesús sigue iluminándonos.

Termina diciendo:

– “Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, pues el Padre es más grande que yo”.

  • Una de las experiencias más fecundas del amor, es aprender a “soltar”, dejar que el otro pueda “volar”. Paradojalmente “se va”, pero “vuelve” más profundamente.
  • Es verdad que “extrañamos” a aquellos que han fallecido, que han vivido su pascua. “Ex-trañar” significa que sentimos que “han salido” de nuestras “entrañas”. Y algo de esto experimentamos; sin embargo también es cierto que en la medida que vamos haciendo “el duelo”, a ellas y ellos los vamos “en-trañando”, se van “metiendo” más hondamente en nuestras “entrañas” y al mismo tiempo nuestro corazón se va expandiendo. Seguimos amando, porque es “un amor urgente que nos da coraje con obstinación”.
  • Así a Jesús lo vamos “en-trañando” cada vez más y… Su Presencia Resucitada, el Viento del Espíritu y el amor entrañable de nuestro Dios Padre y Madre, nos da confianza para sentirnos seguros y así poder arriesgarnos a “amar” cada vez más, con “esperanza” y con “fe”. Recordemos que Jesús en cada amanecer, nos mira a los ojos y nos dice: “No dejo de creer en vos, en mi, en mí y en vos”.

Nº 3: El amor sólo se ofrece

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio es «Está en vos» de Carlos Saracini cp:

 

Cómo no dejar que el amor grite tu ilusión.

Cómo no dejar que el amor, cante tu pasión.

Cómo no dejar que el amor, permanezca en vos.

Cómo no dejar que el amor, sea simplemente amor

Lo aprendí junto al dolor, el amor solo se ofrece

no se impone ni mendiga, el amor solo se ofrece.

No distraigas tu energía, sí buscas dar alegría,

mira en tu interior, ella está en vos.

Cómo no dejar que el amor, amanezca en vos

Cómo no dejar que el amor, sueñe lo imposible en vos.

Cómo no dejar que el amor, anime nuestro perdón.

Cómo no dejar que el amor, se nutra de tu dolor.

Vos sabes que es de ida y vuelta, todos tienen que aportar

sí los pobres tienen parte esto será de verdad.

Hay que atravesar los miedos y con otros conspirar

multiplicando las redes que generan hermandad.

Cómo no dejar que el amor, multiplique nuestro pan.

Cómo no dejar que el amor, abrigue esta soledad.

Cómo no dejar que el amor, refugie tanta crueldad.

Cómo no dejar que el amor, nos consuele y eche a andar.

Un secreto te han confiado, vos tenés que revelar

el milagro se realiza cuando vos lo entregas.

Sé que la cosa es difícil y que hay mucha opresión

pero Dios en cada niño nos confirma su ilusión.

Cómo no dejar que el amor, inspire tu corazón

Cómo no dejar que el amor, en mil ojos brille hoy

Si la fuente del amor tiene su raíz en Dios

Si la fuente del amor tiene su raíz en vos.

 

Está en vos – Carlos Saracini cp

 

Según la Comunidad de Jn. 13,31-35  

Cuando Judas salió, Jesús dijo: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él. Por lo tanto, Dios lo va a introducir en su propia Gloria, y lo glorificará muy pronto. Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco tiempo. Me buscarán, y como ya dije a los judíos, ahora se lo digo a ustedes: donde yo voy, ustedes no pueden venir. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado. En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros.»» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro. 

 

Reflexión:

  • Jesús está hablando en el contexto de la “última cena”. Tenemos mucho para agradecer a esta comunidad de Juan por regalarnos estos 5 capítulos (del 13 al 17) donde nos muestra a Jesús con el corazón en la mano. Vale la pena y la dicha, tomarnos un tiempo para leer los 5 capítulos, para seguir bebiendo de la sabiduría de nuestro “Maestro trascendente”, para seguir aprendiendo a amar.
  • Cuando terminó de lavarles los pies les dijo: “Ustedes deben lavarse los pies unos a otros” y ahora les dice: “Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado”. Ese “deben” es fuerte. Jesús puede decirles “deben” porque no les está pidiendo algo que él no hizo, todo lo contrario, les está diciendo “deben” porque él le puso el cuerpo al amor y está convencido que es camino de felicidad y de plenitud. Ese “deben” es una afirmación que orienta a nuestro “maestro interior”, le ofrece “una brújula”.
  • Detengámonos en ese “como yo los he amado”. Si contemplamos, por ejemplo, cómo fueron cultivando su relación de amor con Pedro podemos verlo, confirmándolo: “Tú eres piedra” o confrontándolo y diciéndole: “detrás de mí satanás” (cuando Pedro creía que a Jesús no le iba a pasar nada mágicamente). Cuando Pedro le pide que sane a su suegra, ahí estuvo Jesús y cuando le preguntó cuántas veces había que perdonar, Jesús le dijo: “setenta veces siete”. Con Marta y María, las hermanas de lázaro, aprende a amar. Llora por su amigo muerto, las hermanas lo abrazan y se deja abrazar. Ellas despiertan en él su enorme capacidad de dar vida. Mateo, el cobrador de impuestos, gracias a Su manera de amar, se dio nuevas oportunidades. Y así podríamos seguir.
  • Ellas y ellos, que lo estaban escuchando en la última cena, lo vieron cómo actuaba con los otros. Cómo se detenía frente a las necesidades, como “el grito de los 10 leprosos”, “el ciego Bartimeo” que gritaba al costado del camino, “el capitán romano” que pedía por su criado o cómo supo comprender “la soledad de Zaqueo” que estaba arriba del árbol y se invitó a su casa. Su enorme capacidad de “empatizar” con el otro. Esa capacidad de contemplar la “luz” que hay en cada ser humano y desde ahí ayudarlo a que se despierte. Es notable cómo Jesús constantemente “confirma” a aquellos que sana, les dice: “Tu fe te ha sanado, tu fe te ha salvado”.
  • Jesús “dejaba que el amor” obre en él. Si hay algo fundamental para él son esas horas cultivando su amor con “Dios ABBA”, ahí está su fuente. Esa “fuente de amorlo impulsaba en cada amanecer a dar lo mejor de él para que haya vida pero vida en abundancia. Aquí hay “un secreto” que tiene que ver con “estar en sintonía”, colocarnos enesa corriente de amor” que es Dios.
  • Esa experiencia de amor, le hacía ver cómo otros aman, como esa “viuda” que dio dos monedas de cobre. Esa mujer le enseñó amar a Jesús, o como esa otra mujer, trabajadora sexual que irrumpió en la cena donde estaba comiendo con unos fariseos, ella con sus lágrimas y sus cabellos le secaba los pies. Jesús con asombro contempló cuánto amor y cuánta necesidad de perdón, de nuevas oportunidades. De ella aprendió a amar; así iba dejando que el amor actuara en él y en los demás.
  • Nuestro “artesano del amor” tiene un Maestro trascendente que sabe amar y… se deja amar. Aprende constantemente. Confía que Dios está en todas, todos y todo. Para Jesús, Dios no necesita ser adorado, Dios necesita ser vivido, por eso decimos que “Dios es amar”. Ojalá nuestro “maestro interior” siga aprendiendo de Jesús, siga escuchando ese: “Ustedes deben amarse los unos a los otros, como yo los he amado”.

Nº 2: Escuchar la voz de aquel o aquella que nos ama incondicionalmente

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio es «Milagro de amor» de Jorge Rojas:

Querrán prohibirme que yo crea

en el milagro de tu amor.

Podrán callar mi voz con guerras

pero jamás mi corazón.

Podrán cerrarme tantas puertas

Quitarme la respiración

Pondrán en mi camino piedras,

pero me salvara tu amor.

Y será tu amor el puerto más seguro

donde quiero anclar mi corazón.

No me vencerán los vientos

porque sé que lo que salvara

mi corazón, será tu amor.

Querrán dejarme sin certezas

poniendo en duda lo que soy.

Pero no habrá jamás quien pueda

hacer que dude de este amor.

Podrán cambiarme las quimeras

por realidades sin color.

Mas no podrán borrar la huella

que fue dejando en mi, tu amor.

Según la Comunidad de Jn. 10, 22-30

«Era invierno y en Jerusalén se celebraba la fiesta de la Dedicación del Templo. Jesús se paseaba en el Templo, por el pórtico de Salomón, cuando los judíos lo rodearon y le dijeron: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente.» Jesús les respondió: «Ya se lo he dicho, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de mi Padre manifiestan quién soy yo, pero ustedes no creen porque no son ovejas mías. 
Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano. Aquello que el Padre me ha dado es más fuerte que todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa.»»
Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

Reflexión:

  • Escuchar la voz” de aquel o aquella que nos ama incondicionalmente, nos da paz, nos alienta y desafía. Estas palabras de Jesús son dichas en la zona del templo de Jerusalén, el símbolo más importante de su pueblo. El Dios de la Alianza, el Dios liberador que les dio coraje para liberarse de la esclavitud de los Egipcios hacia 1200 años atrás, lo habían encerrado en ese espacio, supuestamente “sagrado”.
  • Jesús no puede entender cómo pueden relacionarse con Dios que es “Abba”, “Padre y Madre” en “ese lugar” que los aleja de Dios. Donde hay lugares reservados para algunos pocos “elegidos especiales”, otros espacios para “los varones”, más lejano para “las mujeres” y mucho más lejano para “los gentiles”. Para “acercarse” a ese dios, había que cumplir muchas normas, con más de 600 leyes. Leyes que siempre te hacían sentir en falta, distinguiendo entre “los puros” y “los impuros”.
  • Jesús vivió y cultivó su relación con “el Padre”, con su “Abba-Papá” y nos alentó a que hagamos lo mismo, sin barreras, sin condiciones, porque su amor es como el Sol, es para todas y todos. Lo mismo que hacía Jesús con su “Abba” lo hacía con sus amigas y amigos, con sus discípulas y discípulas. Además alentaba a que todos cultiven el amor con este Dios Padre y Madre. La oración del Padre nuestro da cuenta de esto, una oración para escuchar “el latido del corazón de Dios”, para escuchar “su voz”.
  • Empieza con lo más importante: “Padre” es decir: “todos somos sus hijas e hijos”. Y luego el “nuestro”: “Somos hermanas y hermanos”. Ahí está todo, ese es el proyecto de Jesús. Miremos más de cerca esta oración:
    • Padre-Abba” que podemos decir: “Padre y Madre”. Están los tres “Tu” para cultivar esta vocación de ser hijas e hijos.
      • Tu Nombre”. Ese “Santificado sea Tu Nombre” quiere decir para Jesús, que “el nombre” de cada ser humano es sagrado para Dios, porque es su hija, su hijo.
      • Tu Reino”. Para Jesús su sueño es que podamos derribar todas las fronteras y así podamos hacernos hermanas y hermanos.
      • “Tu Voluntad”. Jesús descubrió que la voluntad de Dios es que seamos libres para amar.
    • “Nuestro”:
      • El pan nuestro”. Para Jesús ese pan es “un regalo del cielo”, porque Dios le regala a todos los seres humanos su creación y al mismo tiempo es una “tarea” que se amasa y se comparte con otros. Esa experiencia nos va humanizando. Así el pan se multiplica.
      • El perdón” para Jesús son esas nuevas oportunidades que nos damos una y otra vez para seguir aprendiendo a amar.
      • “El mal y la tentación” son parte de nuestra condición humana, porque somos frágiles. Jesús descubre que la fragilidad es la posibilidad de poder decirle a los otros “te necesito” y desde nuestras fortalezas poder atravesar los miedos, las tentaciones y el mal.
  • Jesús cultivó su relación de ser “Hijo”, recién lo leímos: “Yo y el Padre somos una sola cosa”. Eso no se improvisa, se cultiva. También se fue haciendo “hermano” de Pedro, Magdalena, Juan, Susana y tantas y tantos que se fue encontrando en el camino. “Al escuchar su voz” sienten ese “amor incondicional” que les da confianza y los desafía a dar lo mejor cada día. Por eso la comunidad de Juan, nos recuerda esta imagen del “pastor con las ovejas”.
  • Jesús está hablando de esa relación de amor que es capaz de dar la vida por fidelidad. No está pensando en relaciones “asimétricas”, de superior e inferior, “pastores-superiores-elegidos especiales” y “ovejas-inferiores-que obedecen”. Justamente de eso se quería alejar, porque lo vio reflejado en el templo de su pueblo.
  • Durante toda su vida pública cultivó la fraternidad, la sororidad, “lavó los pies” y nos convoca a ser “pastores y ovejas” a la vez unos de otros, es decir hermanas, hermanos que reconociendo “su voz”, hacemos todo lo posible para que “haya vida pero Vida en abundancia”. Francisco papa nos dice constantemente que una de las enfermedades de nuestra iglesia Católica es el clericalismo. ¡Esto debe cambiar!. Un clericalismo que provoca “asimetrías” que no tienen nada que ver con el proyecto de Jesús. Podemos escuchar “su voz” o no, cada vez que decimos: “Padre Nuestro”.

Nº 1: Contemplando los Evangelios que nos ofrece la liturgia los domingos

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “Levántate y canta” de Héctor Negro

Si algún golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Te torna pájaro que quiebra el vuelo
Y te revuelca con el ala herida.

Y hay tanto viento para andar las ramas
Tanto celeste para echarse encima.
Y pese a todo, vuelve la mañana.
Y está el amor que su milagro arrima.

Por qué caerse y entregar las alas
Por qué rendirse y manotear las ruinas
Si es el dolor, al fin, quien nos iguala
Y la esperanza, quien nos ilumina

Si hay un golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Abrí los ojos y tragate el cielo
Sentite fuerte y empujá hacia arriba.

 

Según la Comunidad de Jn. 20, 19-23.

«Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo»

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • La comunidad de Juan nos ofrece una narración de cómo Jesús, 70 años después de su muerte y resurrección, los ayudó a “tragar el cielo y empujar hacia arriba”, a comprender que “pese a todo vuelve la mañana y es el amor que su milagro arrima”. Vayamos más despacio.
  • Recordemos que la comunidad de Juan, está haciendo memoria de la experiencia fundante de los primeros discípul@s de Jesús que ocurrió en Jerusalén por el año 33. 70 años después, en otro lugar, la zona del Asia Menor, los discípul@s de la comunidad de Juan la están narrando “desde su experiencia del Resucitado”. Esa “comunidad de Juan”, como “los primeros discípul@s” y como “nosotros hoy”… “estamos reunidos” (tenemos la experiencia de nuestros vínculos: familia, comunidad, etc.) y estamos muchas veces “a puertas cerradas por miedo” (Los miedos nos van encerrando, nos van enfriando el alma).
  • También en los tres tiempos: “los primeros cristian@s” (en el año 33), “la comunidad de Juan” (que estaban perseguidos en el año 100) y “nosotros hoy”, hemos aprendido a ir compartiendo nuestras “llagas”, las personales y las de otros. Hemos ido aprendiendo de esa dupla “amor-dolor”, gestando y pariendo sabiduría como ellas y ellos. En esa experiencia fuimos descubriendo que Jesús atraviesa desde el amor, los miedos, se pone de pie, en medio de nuestro corazón y del corazón de la comunidad y nos dice: “que tengan paz. Jesús, ayer y hoy, nos muestra “sus llagas” que son fruto de haberse apasionado por el Sueño, el Reino de Dios, que es hacernos herman@s, porque somos sus hijas amadas e hijos amados. Nos recuerda, con su vida, que vale la pena y la dicha apostar siempre al amor.
  • Además “sopla” y sigue “soplando” a lo largo de los siglos, el “Espíritu Santo” para que sigamos con entusiasmo, valentía y creatividad haciendo creíble que el amor nos salva, el amor nos humaniza, es camino de plenitud. Un camino que se va aprendiendo entre el amor-dolor y el amor-gozo. Jesús nos envía, el amor nos envía confiando que… “es el dolor, al fin, quien nos iguala. Y la esperanza, quien nos ilumina”.
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