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Bebiendo de la Sabiduría de Jesús

Nº 3: El amor sólo se ofrece

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio es «Está en vos» de Carlos Saracini cp:

 

Cómo no dejar que el amor grite tu ilusión.

Cómo no dejar que el amor, cante tu pasión.

Cómo no dejar que el amor, permanezca en vos.

Cómo no dejar que el amor, sea simplemente amor

Lo aprendí junto al dolor, el amor solo se ofrece

no se impone ni mendiga, el amor solo se ofrece.

No distraigas tu energía, sí buscas dar alegría,

mira en tu interior, ella está en vos.

Cómo no dejar que el amor, amanezca en vos

Cómo no dejar que el amor, sueñe lo imposible en vos.

Cómo no dejar que el amor, anime nuestro perdón.

Cómo no dejar que el amor, se nutra de tu dolor.

Vos sabes que es de ida y vuelta, todos tienen que aportar

sí los pobres tienen parte esto será de verdad.

Hay que atravesar los miedos y con otros conspirar

multiplicando las redes que generan hermandad.

Cómo no dejar que el amor, multiplique nuestro pan.

Cómo no dejar que el amor, abrigue esta soledad.

Cómo no dejar que el amor, refugie tanta crueldad.

Cómo no dejar que el amor, nos consuele y eche a andar.

Un secreto te han confiado, vos tenés que revelar

el milagro se realiza cuando vos lo entregas.

Sé que la cosa es difícil y que hay mucha opresión

pero Dios en cada niño nos confirma su ilusión.

Cómo no dejar que el amor, inspire tu corazón

Cómo no dejar que el amor, en mil ojos brille hoy

Si la fuente del amor tiene su raíz en Dios

Si la fuente del amor tiene su raíz en vos.

 

Está en vos – Carlos Saracini cp

 

Según la Comunidad de Jn. 13,31-35  

Cuando Judas salió, Jesús dijo: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él. Por lo tanto, Dios lo va a introducir en su propia Gloria, y lo glorificará muy pronto. Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco tiempo. Me buscarán, y como ya dije a los judíos, ahora se lo digo a ustedes: donde yo voy, ustedes no pueden venir. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado. En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros.»» 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro. 

 

Reflexión:

  • Jesús está hablando en el contexto de la “última cena”. Tenemos mucho para agradecer a esta comunidad de Juan por regalarnos estos 5 capítulos (del 13 al 17) donde nos muestra a Jesús con el corazón en la mano. Vale la pena y la dicha, tomarnos un tiempo para leer los 5 capítulos, para seguir bebiendo de la sabiduría de nuestro “Maestro trascendente”, para seguir aprendiendo a amar.
  • Cuando terminó de lavarles los pies les dijo: “Ustedes deben lavarse los pies unos a otros” y ahora les dice: “Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado”. Ese “deben” es fuerte. Jesús puede decirles “deben” porque no les está pidiendo algo que él no hizo, todo lo contrario, les está diciendo “deben” porque él le puso el cuerpo al amor y está convencido que es camino de felicidad y de plenitud. Ese “deben” es una afirmación que orienta a nuestro “maestro interior”, le ofrece “una brújula”.
  • Detengámonos en ese “como yo los he amado”. Si contemplamos, por ejemplo, cómo fueron cultivando su relación de amor con Pedro podemos verlo, confirmándolo: “Tú eres piedra” o confrontándolo y diciéndole: “detrás de mí satanás” (cuando Pedro creía que a Jesús no le iba a pasar nada mágicamente). Cuando Pedro le pide que sane a su suegra, ahí estuvo Jesús y cuando le preguntó cuántas veces había que perdonar, Jesús le dijo: “setenta veces siete”. Con Marta y María, las hermanas de lázaro, aprende a amar. Llora por su amigo muerto, las hermanas lo abrazan y se deja abrazar. Ellas despiertan en él su enorme capacidad de dar vida. Mateo, el cobrador de impuestos, gracias a Su manera de amar, se dio nuevas oportunidades. Y así podríamos seguir.
  • Ellas y ellos, que lo estaban escuchando en la última cena, lo vieron cómo actuaba con los otros. Cómo se detenía frente a las necesidades, como “el grito de los 10 leprosos”, “el ciego Bartimeo” que gritaba al costado del camino, “el capitán romano” que pedía por su criado o cómo supo comprender “la soledad de Zaqueo” que estaba arriba del árbol y se invitó a su casa. Su enorme capacidad de “empatizar” con el otro. Esa capacidad de contemplar la “luz” que hay en cada ser humano y desde ahí ayudarlo a que se despierte. Es notable cómo Jesús constantemente “confirma” a aquellos que sana, les dice: “Tu fe te ha sanado, tu fe te ha salvado”.
  • Jesús “dejaba que el amor” obre en él. Si hay algo fundamental para él son esas horas cultivando su amor con “Dios ABBA”, ahí está su fuente. Esa “fuente de amorlo impulsaba en cada amanecer a dar lo mejor de él para que haya vida pero vida en abundancia. Aquí hay “un secreto” que tiene que ver con “estar en sintonía”, colocarnos enesa corriente de amor” que es Dios.
  • Esa experiencia de amor, le hacía ver cómo otros aman, como esa “viuda” que dio dos monedas de cobre. Esa mujer le enseñó amar a Jesús, o como esa otra mujer, trabajadora sexual que irrumpió en la cena donde estaba comiendo con unos fariseos, ella con sus lágrimas y sus cabellos le secaba los pies. Jesús con asombro contempló cuánto amor y cuánta necesidad de perdón, de nuevas oportunidades. De ella aprendió a amar; así iba dejando que el amor actuara en él y en los demás.
  • Nuestro “artesano del amor” tiene un Maestro trascendente que sabe amar y… se deja amar. Aprende constantemente. Confía que Dios está en todas, todos y todo. Para Jesús, Dios no necesita ser adorado, Dios necesita ser vivido, por eso decimos que “Dios es amar”. Ojalá nuestro “maestro interior” siga aprendiendo de Jesús, siga escuchando ese: “Ustedes deben amarse los unos a los otros, como yo los he amado”.

Nº 2: Escuchar la voz de aquel o aquella que nos ama incondicionalmente

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio es «Milagro de amor» de Jorge Rojas:

Querrán prohibirme que yo crea

en el milagro de tu amor.

Podrán callar mi voz con guerras

pero jamás mi corazón.

Podrán cerrarme tantas puertas

Quitarme la respiración

Pondrán en mi camino piedras,

pero me salvara tu amor.

Y será tu amor el puerto más seguro

donde quiero anclar mi corazón.

No me vencerán los vientos

porque sé que lo que salvara

mi corazón, será tu amor.

Querrán dejarme sin certezas

poniendo en duda lo que soy.

Pero no habrá jamás quien pueda

hacer que dude de este amor.

Podrán cambiarme las quimeras

por realidades sin color.

Mas no podrán borrar la huella

que fue dejando en mi, tu amor.

Según la Comunidad de Jn. 10, 22-30

«Era invierno y en Jerusalén se celebraba la fiesta de la Dedicación del Templo. Jesús se paseaba en el Templo, por el pórtico de Salomón, cuando los judíos lo rodearon y le dijeron: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente.» Jesús les respondió: «Ya se lo he dicho, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de mi Padre manifiestan quién soy yo, pero ustedes no creen porque no son ovejas mías. 
Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano. Aquello que el Padre me ha dado es más fuerte que todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa.»»
Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

Reflexión:

  • Escuchar la voz” de aquel o aquella que nos ama incondicionalmente, nos da paz, nos alienta y desafía. Estas palabras de Jesús son dichas en la zona del templo de Jerusalén, el símbolo más importante de su pueblo. El Dios de la Alianza, el Dios liberador que les dio coraje para liberarse de la esclavitud de los Egipcios hacia 1200 años atrás, lo habían encerrado en ese espacio, supuestamente “sagrado”.
  • Jesús no puede entender cómo pueden relacionarse con Dios que es “Abba”, “Padre y Madre” en “ese lugar” que los aleja de Dios. Donde hay lugares reservados para algunos pocos “elegidos especiales”, otros espacios para “los varones”, más lejano para “las mujeres” y mucho más lejano para “los gentiles”. Para “acercarse” a ese dios, había que cumplir muchas normas, con más de 600 leyes. Leyes que siempre te hacían sentir en falta, distinguiendo entre “los puros” y “los impuros”.
  • Jesús vivió y cultivó su relación con “el Padre”, con su “Abba-Papá” y nos alentó a que hagamos lo mismo, sin barreras, sin condiciones, porque su amor es como el Sol, es para todas y todos. Lo mismo que hacía Jesús con su “Abba” lo hacía con sus amigas y amigos, con sus discípulas y discípulas. Además alentaba a que todos cultiven el amor con este Dios Padre y Madre. La oración del Padre nuestro da cuenta de esto, una oración para escuchar “el latido del corazón de Dios”, para escuchar “su voz”.
  • Empieza con lo más importante: “Padre” es decir: “todos somos sus hijas e hijos”. Y luego el “nuestro”: “Somos hermanas y hermanos”. Ahí está todo, ese es el proyecto de Jesús. Miremos más de cerca esta oración:
    • Padre-Abba” que podemos decir: “Padre y Madre”. Están los tres “Tu” para cultivar esta vocación de ser hijas e hijos.
      • Tu Nombre”. Ese “Santificado sea Tu Nombre” quiere decir para Jesús, que “el nombre” de cada ser humano es sagrado para Dios, porque es su hija, su hijo.
      • Tu Reino”. Para Jesús su sueño es que podamos derribar todas las fronteras y así podamos hacernos hermanas y hermanos.
      • “Tu Voluntad”. Jesús descubrió que la voluntad de Dios es que seamos libres para amar.
    • “Nuestro”:
      • El pan nuestro”. Para Jesús ese pan es “un regalo del cielo”, porque Dios le regala a todos los seres humanos su creación y al mismo tiempo es una “tarea” que se amasa y se comparte con otros. Esa experiencia nos va humanizando. Así el pan se multiplica.
      • El perdón” para Jesús son esas nuevas oportunidades que nos damos una y otra vez para seguir aprendiendo a amar.
      • “El mal y la tentación” son parte de nuestra condición humana, porque somos frágiles. Jesús descubre que la fragilidad es la posibilidad de poder decirle a los otros “te necesito” y desde nuestras fortalezas poder atravesar los miedos, las tentaciones y el mal.
  • Jesús cultivó su relación de ser “Hijo”, recién lo leímos: “Yo y el Padre somos una sola cosa”. Eso no se improvisa, se cultiva. También se fue haciendo “hermano” de Pedro, Magdalena, Juan, Susana y tantas y tantos que se fue encontrando en el camino. “Al escuchar su voz” sienten ese “amor incondicional” que les da confianza y los desafía a dar lo mejor cada día. Por eso la comunidad de Juan, nos recuerda esta imagen del “pastor con las ovejas”.
  • Jesús está hablando de esa relación de amor que es capaz de dar la vida por fidelidad. No está pensando en relaciones “asimétricas”, de superior e inferior, “pastores-superiores-elegidos especiales” y “ovejas-inferiores-que obedecen”. Justamente de eso se quería alejar, porque lo vio reflejado en el templo de su pueblo.
  • Durante toda su vida pública cultivó la fraternidad, la sororidad, “lavó los pies” y nos convoca a ser “pastores y ovejas” a la vez unos de otros, es decir hermanas, hermanos que reconociendo “su voz”, hacemos todo lo posible para que “haya vida pero Vida en abundancia”. Francisco papa nos dice constantemente que una de las enfermedades de nuestra iglesia Católica es el clericalismo. ¡Esto debe cambiar!. Un clericalismo que provoca “asimetrías” que no tienen nada que ver con el proyecto de Jesús. Podemos escuchar “su voz” o no, cada vez que decimos: “Padre Nuestro”.

Nº 1: Contemplando los Evangelios que nos ofrece la liturgia los domingos

La canción que nos ayuda a contemplar este Evangelio: “Levántate y canta” de Héctor Negro

Si algún golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Te torna pájaro que quiebra el vuelo
Y te revuelca con el ala herida.

Y hay tanto viento para andar las ramas
Tanto celeste para echarse encima.
Y pese a todo, vuelve la mañana.
Y está el amor que su milagro arrima.

Por qué caerse y entregar las alas
Por qué rendirse y manotear las ruinas
Si es el dolor, al fin, quien nos iguala
Y la esperanza, quien nos ilumina

Si hay un golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Abrí los ojos y tragate el cielo
Sentite fuerte y empujá hacia arriba.

 

Según la Comunidad de Jn. 20, 19-23.

«Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo»

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para quedarnos un rato más contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

  • La comunidad de Juan nos ofrece una narración de cómo Jesús, 70 años después de su muerte y resurrección, los ayudó a “tragar el cielo y empujar hacia arriba”, a comprender que “pese a todo vuelve la mañana y es el amor que su milagro arrima”. Vayamos más despacio.
  • Recordemos que la comunidad de Juan, está haciendo memoria de la experiencia fundante de los primeros discípul@s de Jesús que ocurrió en Jerusalén por el año 33. 70 años después, en otro lugar, la zona del Asia Menor, los discípul@s de la comunidad de Juan la están narrando “desde su experiencia del Resucitado”. Esa “comunidad de Juan”, como “los primeros discípul@s” y como “nosotros hoy”… “estamos reunidos” (tenemos la experiencia de nuestros vínculos: familia, comunidad, etc.) y estamos muchas veces “a puertas cerradas por miedo” (Los miedos nos van encerrando, nos van enfriando el alma).
  • También en los tres tiempos: “los primeros cristian@s” (en el año 33), “la comunidad de Juan” (que estaban perseguidos en el año 100) y “nosotros hoy”, hemos aprendido a ir compartiendo nuestras “llagas”, las personales y las de otros. Hemos ido aprendiendo de esa dupla “amor-dolor”, gestando y pariendo sabiduría como ellas y ellos. En esa experiencia fuimos descubriendo que Jesús atraviesa desde el amor, los miedos, se pone de pie, en medio de nuestro corazón y del corazón de la comunidad y nos dice: “que tengan paz. Jesús, ayer y hoy, nos muestra “sus llagas” que son fruto de haberse apasionado por el Sueño, el Reino de Dios, que es hacernos herman@s, porque somos sus hijas amadas e hijos amados. Nos recuerda, con su vida, que vale la pena y la dicha apostar siempre al amor.
  • Además “sopla” y sigue “soplando” a lo largo de los siglos, el “Espíritu Santo” para que sigamos con entusiasmo, valentía y creatividad haciendo creíble que el amor nos salva, el amor nos humaniza, es camino de plenitud. Un camino que se va aprendiendo entre el amor-dolor y el amor-gozo. Jesús nos envía, el amor nos envía confiando que… “es el dolor, al fin, quien nos iguala. Y la esperanza, quien nos ilumina”.
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